¿Quiénes interpretan las cifras preelectorales?

La danza de las encuestas

Lenín Moreno es la carta brava del movimiento Alianza PAIS para las elecciones del 2017. Todas las encuestas, incluso las que se mueven con la oposición, coinciden en que este hombre amable, de 63 años, encabeza la lista y es el candidato a vencer en la próxima contienda electoral. Pero, ¿cómo interpretan las cifras los propios encuestadores?

Por: Agustín Armas / agarmas@gmail.com

Las campañas nunca son iguales dicen los exper tos. Los escenarios, los candidatos, los equipos, los electores y los observadores cambian de piel rápidamente. Paulina Recalde, directora de Perfiles de Opinión, puntualiza que la campaña que se avecina es absolutamente distinta. “Si la crisis política era el antecedente de la campaña presidencial del 2006, la crisis económica es el antecedente de las elecciones del 2017”.

La antesala del 2006 fue: que se vayan todos. Alianza PAIS supo canalizar esa voluntad de ruptura, de cambio y refundación de un nuevo estado de las cosas. La desgastada clase política, identificada como la partidocracia, acusó el golpe, salió de la escena y recién volvió a levantar su cabeza en las elecciones del 2013.

En la actualidad, los forajidos que crearon esa atmósfera de anti establishment, se han convertido en un fantasma del pasado. Las calles están libres de protestas y no hay un enemigo visible por delante, salvo la desaceleración económica, la que se siente en la familia, en el mercado, en la conversa con el tendero del barrio. Eso que los opositores llaman “crisis” y el gobierno califica como “la tormenta perfecta”.

MARCANDO LAS DIFERENCIAS

Una de las características fundamentales de estas elecciones es el estado de ánimo de la ciudadanía. “Se ha modificado drásticamente, hay un descenso del optimismo en relación al año 2015. Está instalada la percepción de crisis económica. Por eso hay en Quito, Guayaquil y Cuenca un 46 % que cree la situación podría empeorar en los próximos meses, pero esta percepción no se ha profundizado. Ello no significa que la gente se volvió optimista, no; tampoco que haya dejado de pensar en que existe una crisis económica o que se haya acostumbrado a vivir esta situación”, señala Recalde.

Destaca que esto es nuevo para el gobierno y para Alianza PAIS, que -por primera vez- tendrá que ir a unas elecciones donde la crisis económica marca en la gente otro tipo de valoraciones, tanto en los discursos como en las propuestas de campaña.

Pese a que las elecciones del 2013 fueron calificadas por muchos militantes de Alianza PAIS como la “campaña perfecta”, “la 56-100” (56 % de los votos que obtuvo Correa y cien los escaños de asambleístas), Recalde anota como otro factor diferenciador: la reconfiguración de organizaciones políticas. Ella pone como ejemplo a CREO, que surgió como la segunda fuerza electoral, y cuya presencia se ha caracterizado por la construcción de poderes locales. “Llevan tiempo en campaña y tienen presencia territorial”, acota e insiste en que es un nuevo factor a tomar en cuenta.

Un tercer elemento es el propio presidente Correa, quien –si bien es cierto mantiene una buena valoración de su gestión (59,32 % le da Perfiles de Opinión; 62 %, Opinión Pública; en mediciones de octubre de este año)– también tuvo un desgaste de credibilidad. ¿Su origen? “Él se expuso. Asumió la vocería de múltiples decisiones conflictivas, radicales, que fueron tomadas en los últimos meses. El impuesto a la renta y la plusvalía, el caso del Instituto de Seguridad de las Fuerzas Armadas (ISSFA), las reformas al proceso electoral, el manejo de la crisis económica, etc.”, opina Recalde.

El punto decisivo, resalta la directora de Perfiles de Opinión, es cuánto y de qué modo afectará la ausencia de Correa -en la medida en que ya no es candidato- al fortalecimiento de la campaña de Alianza PAIS.

Punto aparte, Correa es el único presidente que ganó en primera vuelta las elecciones (2009 y 2013). Desde el año 2006 al 2013, lideró 10 elecciones victoriosas. Son hechos históricos inéditos en la política ecuatoriana.

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LA AUSENCIA DEL CANDIDATO

La ausencia de Rafael Correa como candidato es un “vacío que se lo palpa y tiene sus efectos”, señala Dimitri Oña, director técnico de Opinión Pública Ecuador. La oposición se reagrupa para enfrentar ya no a un líder carismático, casi invencible, sino al binomio de Alianza PAIS que sigue siendo una fuerza política importante.

“Correa y Moreno no son las dos caras de una misma moneda, creo que son dos monedas distintas dentro de una misma organización política” apunta Recalde. La gestión de Moreno como vicepresidente ya evidenciaba cierta autonomía de su discurso y su política.

Quizás allí también radica el arte de su encanto. Saber reírse de la vida, conciliar, escuchar y dar por sentado que todo puede ser “perfectible”. Sí, está la política, pero Ecuador es primero y el ser humano tiene sobre todo un corazón.

Oña recuerda que, durante los últimos 10 años, todas las mediciones sobre Moreno nunca tuvieron la sombra de un negativo predominante. También dice que siempre estuvo próximo a un 70 % de positivos.

DÓNDE PISAMOS

Los encuestadores concuerdan con que la campaña está en su fase preparatoria y se encuentra “entera”. Definición de los candidatos, elaboración de las agendas, estructuración de los equipos y colaboradores, aplicación de encuestas y grupos focales, financiamiento, acuerdos y alianzas posibles, son algunos de los asuntos que los ocupan. “Existen presunciones electorales pero no certezas”, aclara Oña.

Son alrededor de tres semanas donde los preparativos y el saber armarse para la lucha electoral provocarán más de una tensión al interno de las organizaciones políticas y más de una fricción entre los posibles aliados.

El 18 de noviembre, con la finalización de la inscripción de candidaturas dispuesta por el Consejo Nacional Electoral (CNE), se da una definición del escenario nacional y local.

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

En la fase preparatoria, donde el escenario es sumamente flexible, y los límites se quiebran sin previo aviso, las fuerzas se agrupan y se fragmentan de acuerdo con las conveniencias del momento. La batuta la dirigen los políticos profesionales y expertos de comunicación. Este activismo febril contrasta con el grueso de la población. “Las elecciones no son por ahora una preocupación de la ciudadanía”, advierte Oña.

El 30 %, según un estudio nacional actualizado al 16 de octubre, con 2.248 entrevistados, no sabía de las elecciones ni qué se va a elegir. En otras palabras, “no tenían ni la menor idea”.

“La mayoría de los electores ecuatorianos no es político; acude a las urnas porque el voto es obligatorio. Son pasionales y menos cerebrales, deciden cuando están ya al borde del abismo, pero también poseen códigos culturales, intercambios simbólicos. Si eres candidato tienes que ir con algo concreto: una visera, una camiseta, un esferográfico, un ladrillo, lo que no puedes es llegar con las manos vacías, pero eso tampoco significa que tengas asegurado su voto”, enfatiza Oña.

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OBSERVANDO PRESIDENCIABLES

“Como pasa en todas partes. Vemos al candidato, lo evaluamos. Si nos gusta, nos identificamos. Pero, como electores, nuestras principales preocupaciones pasan por: ¿dónde consigo trabajo?, ¿cómo mejoro mis ingresos?, ¿cómo ahorro?, ¿cómo enfrento una enfermedad, cómo sostengo la educación de mis hijos?”, dice Oña.

“Lo primero que uno puede observar en el listado de los presidenciables es que todos son políticos, algunos más históricos. El único nuevo es Washington Pesántez. Si te fijas en las tendencias, tienes dos buenos candidatos que vienen desde el centro derecha, Guillermo Lasso y Cynthia Viteri, que podrían estar disputando electores en un mismo espacio. Tienes también un centro izquierda, Paco Moncayo, que podría estar peleando votos con Alianza PAIS. Luego están Álvaro Noboa y Dalo Bucaram, que por sus declaraciones públicas son inubicables”, sentencia el encuestador de Opinión Pública Ecuador.

Añade que las propuestas de los candidatos presidenciales aún no están claras. A su juicio, es comprensible, pues el único que ha estado en campaña desde hace tres años es Guillermo Lasso. Sin embargo, se pueden detectar fallas que tienen que ver con un discurso abstracto. “Frases como ‘la falta de libertad’, ‘ausencia de democracia’, ‘el Estado autoritario’ no le dicen mucho a la gente común y corriente. Aquí volvemos sobre el tema económico como preocupación principal del ciudadano”, sostiene Oña.

CAMINO AL ANDAR

captura-de-pantalla-2016-11-16-a-las-3-25-21-p-mEn esta fase preparatoria, Alianza PAIS, la mayor fuerza política electoral, dispone de un binomio con candidatos sólidos, con un postulante para presidente que sobresale en todas las mediciones y a quien la gente lo quiere. “El nivel de simpatía hacia Alianza PAIS es del 30 %. Una potente combinación de liderazgo y estructura partidaria”, de acuerdo con Recalde.

Guillermo Lasso se revela como un candidato de cuidado. En el corto plazo dejó sin piso a la propuesta de la mesa de la Unidad, patentada en Venezuela, de Cynthia Viteri y Jaime Nebot. Lasso ha fortalecido su organización con líderes provenientes de otros partidos, organismos gremiales, asociaciones y alianzas con diversas organizaciones políticas. Ha asentado su liderazgo con una red nacional de apoyos a escala local. Los expertos en campañas sostienen que el haber sido parte del gobierno de Mahuad y ser banquero tiene incidencia en la clase política, pero poco efecto en los electores comunes.

El general Paco Moncayo ha entrado con mucho ímpetu. De los candidatos de oposición es el que registra mayor crecimiento. Se autodefine como socialdemócrata y de centro izquierda. Su discurso es radical y anticorreiísta. Es un candidato, sobre todo, conocido en Quito, Guayaquil y Cuenca, con poca penetración en la Costa. Hay que esperar para ver cómo evoluciona su posición con aliados como Centro Democrático, Pachacutik y otros líderes políticos.

Las afirmaciones sobre si habrá triunfo en la primera o segunda vuelta, para Recalde, son apresuradas. La campaña todavía no ha despegado lo suficiente. Ella las califica como “extremadamente irresponsables”, más aún cuando existe casi un 47 % de indecisos en ciudades como Quito, Guayaquil, Cuenca, cuyo porcentaje podría aumentar si se incorpora a otras ciudades más pequeñas y menos informadas y a la población rural.

En lo que también coinciden los encuestadores es en que Lenín Moreno arranca con una muy buena imagen e intención de voto, y que hay tres candidatos con un potencial real de disputa como son Guillermo Lasso, Cynthia Viteri y Paco Moncayo. En pocas palabras, en los 95 días que faltan para las elecciones del domingo 19 de febrero del 2017, puede suceder cualquier cosa.

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