¿Qué son los mandalas?

Una forma de regresar al ser

Pintar mandalas tiene su origen en la India. Su nombre significa “círculo o rueda”, representando así su característica básica. Es una actividad ancestral que nos reencuentra con nuestra raíz y nuestra esencia. Dos artistas ecuatorianos se juntaron para publicar un libro de formas mágicas con toques de nuestra naturaleza endémica

Por: Sandra Gómez y William Morales
Fotos: Byron Vera

Los seres humanos siempre estamos en busca de paz, armonía y felicidad; es nuestro estado natural. Existen varios métodos que nos ayudan en esa búsqueda: el yoga, el ejercicio, la meditación, son algunos de ellos. Sin embargo, hay uno en especial que en los últimos años ha cobrado auge: los mandalas.

Para el psicoanalista, Carl Jung, “el mandala es una forma arquetípica”, es decir, la tendencia humana a formar arquetipos es tan natural como la de los pájaros a construir nidos. Los arquetipos no se enseñan en las escuelas, sino que venimos con ellos al mundo. Son la expresión instintiva de la especie. Además, el científico explica que los mandalas se encuentran en las mitologías, los cuentos y las leyendas antiguas, pero también en las fantasías de hoy. Impresionan y fascinan porque pertenecen a la estructura heredada de la psique y porque, en un nivel más profundo, son órganos de percepción psíquica esenciales para el desarrolloespiritual.

En el país se está tomando en cuenta los mandalas como un elemento de educación, pero en Europa se utilizan desde la década de los 90, donde han constatado que benefician a los alumnos de diversas formas como:

• Mejora la atención.
• Mejora la producción de ideas.
• Ayuda a la concentración.
• Incrementa la memoria.
• Aquieta los temores.
• Desarrolla la creatividad.
• Conocimiento de si mismo.
• Olvida los problemas.
• Mejora la socialización.
• Mejora la comunicación.

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“Pintar mandalas es un método de meditación activa en el cual logramos manifestar nuestros sentimientos, estados de ánimo, y establecer una imagen perfecta de cómo estamos en nuestro interior y cómo sentimos la vida en ese momento”. Verónica Carrera

Asimismo, también hay artistas que se dedican a la creación y elaboración de mandalas, como Verónica Carrera, una artista y artesana quiteña, pintora de óleo y acrílico que por casualidad conoció los mandalas y ahora es una experta en ellos. “Hace 12 años me regalaron un libro de mandalas y me enamoré, desde ahí he trabajado con ellos. En el último año se ha incrementado el interés por este tema. La humanidad está en un despertar de conciencia y la mente está más abierta a este tipo de información”, dice.

Explica que la palabra mandala “proviene del sánscrito y significa círculo sagrado. Así, lo que hacen es trabajar a nivel del subconsciente; por ejemplo, cuando se ve a un objeto circular, como un plato o el vitral de una iglesia, el subconsciente se va al punto central, nos lleva al centro del ser y entramos inconscientemente a un estado meditativo. Al mirar conscientemente un objeto podemos decir: ‘Qué bonito, qué lindos colores’, etc., pero en realidad lo que pasa es que está trabajando el subconsciente y, a través de la meditación, nos ayuda a limpiar la mente y el espíritu”.

Todo su conocimiento lo ha plasmado en el libro Samay: mandalas para el alma, y su complemento para este nuevo proyecto es Edison Guacollante, diseñador gráfico con más de una década de experiencia en el campo editorial y, recientemente, graduado con honores de animador digital tridimensional. A él, los mandalas le llegaron –casi mágicamente– a la pantalla de su monitor. “Este proyecto llegó en el momento adecuado, ya que soy una persona espiritual y siempre estoy buscando cosas nuevas. Cuando empecé a investigar sobre los mandalas, me llamó mucho la atención toda la cuestión de imagen, composición, estética, color”.

Verónica afirma que al pintar los mandalas se entra en un estado de meditación y la mente empieza a depurarse, a vaciarse, a dejar todos los recuerdos, y en cada trazo se puede ver el estado de la persona. Por eso los niños que muchas veces dicen ser hiperactivos, muy impacientes o distraídos, al pintar las figuras se quedan calladitos y quietos, porque al hacer esta actividad están limpiando su ser. “El proyecto Samay: mandalas para el alma busca llegar a más personas para que la mayoría pueda beneficiarse de este arte y en el momento de pintar, empiecen a vaciar y depurar su ser”, acota Verónica.

Edison ha debido aprender a crearlos, partiendo de un círculo vacío y un centro; todo con la guía de Verónica: “Me gusta ir más allá de la perspectiva de lo que se ve. Esto es un reto para mí, pero desde el momento en que empecé a dibujar, a trazar desde un punto específico, todo fue fluyendo y despertó más mi creatividad. Debe ser por el hecho de la meditación del mismo mandala”.

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ESTRUCTURA DEL LIBRO

Captura de pantalla 2017-06-01 a las 11.26.31 a.m.El libro Samay: mandalas para el alma consta de cinco partes. Tres de ellas son de círculos sagrados para colorear; una está dedicada a zentangle, figuras para pintar con espacios definidos y distintos patrones; y otra es de zendoodles o espacios libres para crear y garabatear.

Cada capítulo tiene una introducción y cada diseño, un mensaje espiritual. “Son todos diseños inéditos y cada mandala sigue los lineamientos que los hacen terapéuticos. La parte del zentangle está dedicada a animales y flores de nuestro país”, explica Edison.

Verónica concluye explicando que el mandala es “la geometría sagrada del amor, y cuando se siente amor y gratitud por todo, la vibración se eleva al estado más sutil de la vida y tu estructura energética y física manifestará los códigos genéticos del corazón. Tu sistema inmunológico se fortalecerá, y llegarán personas y experiencias que te regocijen el alma (…) porque somos seres de Dios y Dios es amor”.

BENEFICIOS

“Pintar mandalas es un método de meditación activa, en el cual logramos manifestar nuestros sentimientos, estados de ánimo, y establecer una imagen perfecta de cómo estamos en nuestro interior y cómo sentimos la vida en ese momento”, dice Verónica.

¿CÓMO DIBUJAR UN MANDALA?

Para Edison, al dibujar un mandala hay que tener en cuenta su esquema básico: Tres círculos, cada uno con diferente tamaño, y los cuatro puntos cardinales. Obviamente, no es una regla estricta que no se pueda romper, y también puede ser que, en lugar de que su base sea un círculo, sea un triángulo, un cuadrado, o un polígono, y de ahí, ya es cuestión de creatividad.

¿CÓMO PINTARLOS?

Para Verónica es relativo la forma de pintar un mandala: “de afuera hacia dentro, de adentro hacia fuera, hay personas que pintan un poco dentro y otro fuera, o si comienzas del lado derecho, izquierdo, de arriba o abajo, y eso dice el estado de tu subconsciente”. También sostiene que “la persona es libre de usar los colores, asimismo de agregar figuras al mandala. Todo eso forma parte de una terapia”.

Pero, también se puede buscar un lugar tranquilo, y observar detenidamente el mandala, para concentrarse en él y dejar que la creatividad fluya.

Su diseño es libre y su significado depende de sus formas y colores:

Negro: autoridad y poder; finales y comienzos; muerte y nacimiento.

Blanco: luz,creación, conciencia, espacio; femineidad; compasión.

Rojo: amor, optimismo, franqueza; fuego, calor, pasión energía; vida, sanción.

Azul: calma, cielo, agua, frescura, expresión, responsabilidad, confianza.

Amarillo: juventud, masculinidad; idealismo, alegría; individualidad, imaginación.

Verde: naturaleza, fertilidad; salud, regeneración; satisfacción, armonía, amistad.

Anaranjado: equilibrio, sexualidad sana; creatividad, felicidad; ego, identidad.

Morado: fantasía, magia; intimidad, sensibilidad; realeza, riqueza; inteligencia.

Rosado: inocencia, vulnerabilidad, pudor; sensualidad, emoción; verdad. turquesa: protección, prosperidad; nutrición, sanción; positivismo, empatía.

Café: tierra, raíces, estabilidad; sencillez, humildad; bendiciones escondidas.