¿Cómo crear trabajo en Manabí?

Sabor del campo en un emprendimiento

En los últimos años, Ecuador se ha favorecido por el impulso de nuevos negocios basado en la economía popular y solidaria. Dos exitosos emprendedores inviertieron en un proyecto y ahora dan trabajo a seis familias de Manabí
Por Juan Martínez
Captura de pantalla 2017-03-21 a las 15.31.56Frente a situaciones económicas apremiantes y muchas veces adversas, los ecuatorianos sabemos sacar a relucir nuestras capacidades e incluso a innovar. Pero, también a través de esas ideas podemos plasmar proyectos que con el pasar del tiempo se vuelven en dignos ejemplos de lo que significa el verdadero concepto de los principios fundamentales de la economía popular y solidaria.

Uno de esos casos dignos es el de Chifles del Campo, una pequeña fábrica artesanal dedicada desde hace tres años a la elaboración de este apetecido producto alimenticio rico en hidratos de carbono, complejos y de almidones que actúan como fibra asimilables muy beneficiosas para el cuerpo humano. Además, apetecidos entre ecuatorianos y extranjeros.

¿Pero cómo nació este emprendimiento? Según su gestor, Daniel Martillo Plaza, ingeniero agrónomo graduado en la Universidad Agraria de Ecuador, se originó ante los continuos reveses económicos y casi nulas ganancias al venderles a ciertas empresas el plátano cosechado, sin justificar el pago recibido por esa producción. “Sentía que era un esfuerzo inútil negociar el plátano con esos exportadores y no poder obtener los réditos económicos suficientes para seguir cosechando”, destaca el emprendedor.

Incluso, ante esos constantes traspiés económicos por los resultados negativos en cada cosecha del verde, hasta pensó en vender parte de la propiedad; pero luego de meditar las cosas con calma decidió seguir los sanos consejos de su socia, Yadira Martillo Montenegro, profesional graduada en Marketing y Publicidad de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Estatal de Guayaquil, para darle valor agregado al plátano, y así elaborar chifles artesanales, con un plus diferente, en sabor, para “enganchar” al consumidor, desde el mismo instante que lo saboree, asegura la profesional en mercadeo.

Pero, para conseguir esos resul- tados, no todo fue color de rosa. “Empezamos sin apresuramientos, de manera planificada; primero: Daniel comenzó un proceso de aprendizaje, conoció los secretos relacionados con la cocción adecuada del chifle. También recorrió instalaciones dedicadas a esa actividad artesanal, y conoció del tipo de galpón requerido para laborar”, indica la emprendedora y encargada en la coordinación, venta y marketing de Chifles del Campo.

INVERSIÓN

Según el ingeniero agrónomo, el presupuesto inicial del emprendimiento bordeó los $ 20.000, recursos direccionados a la compra de implementos industriales como: bandejas, freidoras, extractores de humo, cortadoras, utensilios para cocinas industriales; incluido el respectivo montaje del galpón armado con paredes galvanizadas y la adecuación de un piso resistente a la grasa.

Recuerda como anécdota que las primeras empaquetaduras de chifles producidas en la pequeña fábrica, las vendía a comerciantes informales de la zona sur de Manabí y Guayaquil, forma de comercialización que le representaba muchas complicaciones al instante de ir a cobrar. Por tal circunstancia, ambos emprendedores decidieron negociar con sectores formales de algunas cadenas alimenticias, principalmente de Guayaquil, obteniendo al poco tiempo, los resultados esperados.

EN EL MERCADO NACIONAL DESDE EL 2014
Martillo Plaza no deja de mencionar con orgullo que esa travesía de emprendimiento y deseos de superación comenzó en el 2014, con apenas una freidora, luego ir de puerta en puerta por las tiendas de abarrotes para promocionar el producto elaborado, hasta conseguir a base de trabajo posicionarlo en las perchas de las más importantes cadenas alimenticias y autoservicios de las gasolineras asentadas en Guayaquil. También logró ubicarlo en las islas Galápagos, en ciudades como: Puerto Baquerizo Moreno y Puerto Ayora.

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Igualmente, como premio al trabajo y la calidad del producto, Chifles del Campo, estuvo en París, Francia, en la feria denominada: “Comida Internacional”, organizado por la Alianza Francesa

COSTO POR UNIDAD

El costo de Chifles del Campo es de $1,25 por funda de 190 gramos, tiene dos presentaciones, en corte largo y corte circular. También existen los empaques más grandes, de 280 gramos a $ 1,80, y las más pequeñas, de 70 gramos, a 60 centavos.

Sobre el nombre y logo de la marca, la encargada de los negocios, Yadira Martillo, asegura: “Nació por iniciativa propia e impactó en los clientes porque muchos se identifican con esa imagen, por haber nacido en alguna zona rural del país”.

Esta pequeña fábrica artesanal se asienta en el kilómetro 1, vía al recinto La Puente, del sureño cantón manabita de Paján, Manabí, donde se procesan entre 1.200 a 1.500 kilos de plátano barraganete por semana. Eso significa empaquetar 5.000 fundas de chifles, en los diferentes gramajes, y representa mano de obra directa para seis familias, añadió Martillo Plaza.

BENEFICIOS PARA LOS AGRICULTORES

Sobre la evolución del proceso de producción, el ingeniero agrónomo cuenta que: “Al principio nos abas- tecíamos de los sembríos propios, pero a medida de mayor demanda de chifles decidimos adquirir la materia prima a otros campesinos de la zona con el propósito de que también se beneficien de este emprendimiento económico con rostro social”.

En ese sentido, Martillo Plaza hace hincapié en que al comprar a un precio justo la materia prima, esos agricultores plataneros de la zona en mención obtienen recursos económicos permanentes. “Semanalmente, entre seis y ocho campesinos nos abastecen del plátano; cancelamos entre 600 a 800 dólares”, sostiene.

TRABAJOS DIRECTOS A SEIS FAMILIAS

Otro de los puntos, en los cuales el entrevistado hizo énfasis sobre este emprendimiento, es el poder dar trabajo directo a seis personas, y por lo consiguiente, seis familias beneficiadas. “Ellos ganan sus sueldos respectivos, los beneficios de ley y están afiliados al Seguro Social”, declara.

En un futuro esperamos que la Corporación Financiera Nacional (CFN), nos brinde las facilidades de un crédito para generar mayor riqueza y encadenamiento productivo

Captura de pantalla 2017-03-21 a las 15.33.46FACTURACIÓN POR VOLUMEN DE VENTA
En la actualidad, Chifles del Campo, factura por volumen de ventas entre 10.000 y 12.000 dólares mensuales; en pocos días ese volumen de venta debe incrementarse en un 40 a 50 %, tras pactar con empresarios de una reconocida cadena de almacenes. La marca sale con esfuerzo y dedicación desde su propio pueblo, manifiesta Martillo Plaza.

Para estos dos exitosos emprendedores, facturar mayores ingresos económicos, representa principalmente la posibilidad de ofrecer más trabajo basado siempre en ese principio de la economía popular y solidaria en beneficio del sector agropecuario de la zona. “Esa es nuestra mayor satisfacción y el fin de nuestro emprendimiento”, replica el ingeniero agrónomo.

Sobre el respaldo de entidades nacionales o provinciales dedicadas a impulsar este tipo de emprendimientos, Martillo Plaza, afirma que: “El pasado año, funcionarios del Departamento del Área de Fomento Productivo del Consejo Provincial de Manabí nos invitaron a participar en ferias de: Portoviejo, Calceta, Cuenca”.

CRECER EN INFRAESTRUCTURA

A futuro, ambos emprendedores considera fundamental crecer en infraestructura, construir nuevo galpón, adquirir maquinarias, vehículo para distribución, cambiar la fuente de energía para aumentar la capacidad productiva, pero principalmente para generar más trabajo. Esa inversión bordea entre $ 120.000 a $ 150.000, revela Martillo. En ese plano, espera que la Corporación Financiera Nacional (CFN), les abra las puertas para lograr un crédito y así conseguir mayor cadena productiva.

Igualmente, ambos entrevistados concordaron que uno de los escollos superados en un principio fue por la falta de capacidad en materia de créditos y garantías comerciales. “Es necesario desde las instancias estatales considerar esos requerimientos”, argumenta.

Otras sugerencias hechas por estos emprendedores se relacionaron con los costos y los tiempos para la entrega de los certificados exigidos por las entidades de control sanitario para tener el aval de los productos. Citaron como ejemplo: “Si se va al laboratorio a dejar muestras para conseguir los certificados de la tabla nutricional, estabilidad y fecha de caducidad del producto. Esos certificados no dejan de costar mínimo $1.000, y además, la respuesta a esos resultados representa demasiado tiempo”, sentencia.

Esa es la historia de dos jóvenes manabitas que después de pasar por situaciones adversas en el negocio del banano, sacaron a flote nuevas ideas hasta convertirse en prósperos emprendedores de la economía popular y solidaria.

OTROS PRODUCTOS

Esta pequeña empresa artesanal produce también empaquetaduras en camotes, yucas y elabora una fórmula para sacar al mercado mermelada con sabor a mango.

Manabí es una provincia con un estándar muy elevado en la producción de chifles, pero Chifles del Campo es de una calidad diferente, no la encuentra en ninguna otro lado.